El sector cultural, durante los dos últimos años, ha estado a expensas de la esperada y deseada Ley de Mecenazgo y de la polémica Ley de Propiedad Intelectual, pero no ha sido posible. Mientras tanto, los proyectos e iniciativas culturales han seguido prácticamente con el mismo modelo de financiación: el privado (a través de aportaciones económicas o bien en dotaciones); el público (subvenciones o apoyos institucionales de “otro tipo”), o bien, y lo más común, colaboraciones. Así  hasta que llegó el micromecenazgo, el único beneficiario de la nueva reforma fiscal que intenta satisfacer al sector.

Hay cuestiones que no quedan claras en la reforma, por una parte, se podrá deducir el 75% de los primeros 150€ que se dediquen a cultura, pero si la financiación aportada es mayor de 150€, ¿cuál es el porcentaje de deducción? No se especifica nada al respecto. Se entiende que en este caso se aplicaría lo dictado en la Ley 49/2002. Y, si esta deducción es para cultura, ¿los proyectos sociales se tendrán que “maquillar” de culturales para obtener dicho beneficio? ¿Cómo van a gestionar la tramitación las plataformas de micromecenazgo y los promotores de proyectos que, a través de ellas, intenten financiarse?

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Financiación de la cultura

Sólo una cosa parece estar clara, doce años después de la publicación de la Ley 50/2002 de Fundaciones, y  la Ley 49/2002 de Régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo (ambas creadas en una época en la que la cultura se conceptuaba desde el punto de vista social, y no como industria, cuando la crisis en el sector que ni siquiera se intuía) la única esperanza es que no vuelva a subir el IVA cultural. De lo contrario, el sector de la cultura se tendrá que exiliar a…